De jugador del Ajax a ojeador en Curazao: más que un B&B

Partido de fútbol juvenil en un campo de Curazao

La mayoría de nuestros huéspedes me conoce como Martin Terstall, copropietario de Hibiscus Beach House en Jan Thiel. Junto con Diana dedico los días a que quienes se alojan con nosotros tengan unas vacaciones tranquilas y personales.

Pero, además del B&B, el fútbol lleva formando parte de mi vida desde que tengo memoria. Desde hace varios años trabajo como ojeador de fútbol base para el Ajax en Curazao.

Mi trabajo consiste en encontrar y evaluar a jugadores jóvenes, de entre seis y catorce años aproximadamente, y en construir una imagen honesta del talento que hay en esta isla. Anoto lo que veo en un sistema de scouting y datos. Es un privilegio poder seguir a niños que sueñan con ser profesionales, y saber que alguno podría dar algún día el paso de Curazao a la cantera del Ajax en Ámsterdam.

Cómo es un día de scouting

Mi día empieza bastante antes del pitido inicial. Procuro llegar pronto, porque el calentamiento ya dice mucho: cómo se mueve un jugador, cómo trata el balón, cuánta concentración y confianza transmite. Cómo habla con sus compañeros y cómo se comporta con su entrenador también forman parte del cuadro.

Una vez empieza el partido, no busco goles ni jugadas vistosas. Intento leer el juego completo de un jugador. ¿Dónde se coloca? ¿Ve los espacios? ¿Con qué rapidez decide? ¿Qué hace en el momento en que pierde el balón? ¿Sigue jugando cuando su equipo va por detrás? ¿Se atreve a tomar la iniciativa?

Después de un partido suelo saber si merece la pena seguir a un jugador. Pero una valoración de verdad nunca se hace con un solo partido. Un jugador tiene que demostrar sus cualidades durante un periodo largo.

En qué se fija el Ajax

El Ajax es conocido en todo el mundo por su filosofía de juego y por su cantera, y eso significa que aquí se mira mucho más que la velocidad, la fuerza o los goles que marca alguien.

  • La técnica. El jugador tiene que estar cómodo con el balón, con un primer control que deje la pelota donde pueda seguir jugando.
  • El trato de balón, el pase y la definición. Un jugador del Ajax debe pasar limpio y golpear con precisión.
  • Un arma propia. Un regate que supere al defensa, un cambio de ritmo poco común, creatividad, visión de juego o el atrevimiento de intentar algo inesperado en el momento decisivo.
  • Las dos piernas. Quien está cómodo con ambos pies puede girarse hacia los dos lados y es mucho más difícil de defender.
  • La famosa chulería del Ajax. No arrogancia: confianza. La convicción de que nadie va a poder contigo.

Un jugador con talento tiene que atreverse a jugar, tomar la iniciativa y mostrar lo que sabe también bajo presión.

Cómo encuentro talento

Buena parte llega por avisos de entrenadores, clubes y otra gente del fútbol de la isla. El resto, presentándome en partidos de categorías inferiores más o menos al azar; y de vez en cuando salta al campo un chaval del que no había oído hablar y se hace imposible de ignorar.

Cuando alguien me llama la atención, intento seguirlo durante un periodo largo. Eso importa, porque cualquier jugador joven puede tener un día extraordinario o uno malo. Verlo varias veces da una imagen mucho más fiable de su técnica, su evolución, su comportamiento y su fortaleza mental.

Cuántos jugadores sigo al mes varía mucho. Las competiciones de fútbol base en Curazao se interrumpen con frecuencia por motivos diversos, así que hay temporadas mucho más intensas que otras.

De Curazao a Ámsterdam

Cuando un jugador recibe valoraciones positivas en todos los apartados durante un periodo largo, se le puede proponer para una prueba en el Ajax en Ámsterdam. Durante esa semana lo evalúan los propios entrenadores y ojeadores del club: técnica, inteligencia de juego, velocidad de decisión, resistencia física, carácter y capacidad de adaptarse a un nivel superior.

Quien supera esa fase puede entrar en la cantera. Para talentos realmente excepcionales existe la posibilidad de vivir con una familia de acogida en los Países Bajos. Es un paso enorme, sobre todo para un niño de Curazao.

Lo que me enseñó un niño de ocho años

Hay una experiencia que se me quedó grabada. Un niño de solo ocho años, al que había seguido aquí durante mucho tiempo y de cuyo talento estaba convencido, fue considerado lo bastante bueno para pasar una semana de prueba en el Ajax.

Esa semana lo evaluaron en muchos apartados. Técnicamente su calidad estaba clara. Su resistencia, no.

Los entrenamientos en Curazao sencillamente no tienen la intensidad a la que están acostumbrados los jugadores en los Países Bajos. En el Ajax el ritmo es altísimo: hay que actuar más rápido, cambiar de registro continuamente y encadenar varias aceleraciones. Por eso no pudo mostrar del todo lo que yo le había visto aquí y, al final, se consideró que en ese momento no estaba preparado.

Fue una decepción. También fue una de las lecciones más útiles que he tenido. La diferencia de exigencia, de intensidad en los entrenamientos y de nivel de competición entre Curazao y los Países Bajos puede ser grande. Un jugador puede impresionar técnicamente aquí y tener que demostrar esas mismas cualidades a mucha más velocidad en Ámsterdam.

No ha cambiado mi opinión: Curazao tiene, sin duda, jugadores con talento para jugar en el Ajax.

Por qué el paso es difícil

Para un jugador joven de Curazao, mudarse a los Países Bajos no es solo una cuestión de fútbol. Son todavía muy pequeños y dejan atrás a sus padres, a su familia y todo lo conocido. Para la mayoría de los padres no es posible mudarse con su hijo, por trabajo o por dinero.

Los jugadores de Curazao suelen tener pasaporte neerlandés, lo que hace el traslado legalmente más sencillo que para jóvenes de muchos otros países, que según las normas internacionales a menudo no pueden mudarse a Europa hasta ser mayores. Pero un pasaporte no hace fácil la adaptación. La distancia con la familia, el clima, la cultura, la escuela y la intensidad del fútbol son cambios enormes para un niño.

Por eso cada valoración tiene que mirar más allá del fútbol: la personalidad, la autonomía y la fortaleza mental.

Mi propia etapa en el Ajax

Mi vínculo con el club viene de mucho antes de este trabajo. De joven jugué en los equipos juveniles superiores del Ajax, en una época en la que a muchos les parecía el mejor club del mundo. Después del Ajax jugué también como profesional en España y en Inglaterra: experiencias extraordinarias que me enseñaron mucho, dentro y fuera del campo.

El Ajax nunca me abandonó. La manera de jugar, la importancia de formar jugadores jóvenes, el fútbol ofensivo y la confianza en el talento propio me formaron. El club ha tenido épocas peores, como todos los grandes. Pero un club con esa historia, esa cantera y esa identidad siempre acaba volviendo a levantarse.

Por qué me gusta tanto este trabajo

Me encanta ver jugar a los chavales. Su entusiasmo, su falta de complejos y sus sueños me devuelven directamente a cuando yo mismo era un niño en la cantera del Ajax. A veces reconozco algo de mí en un jugador: el amor por el balón, las ganas de mejorar, la certeza de que todo es posible.

Un ojeador carga con una responsabilidad real. Detrás de cada jugador hay un niño con un sueño y, casi siempre, una familia que hace sacrificios por él. Por eso cada valoración tiene que ser honesta, cuidadosa y realista. Solo un número pequeño de estos jugadores dará alguna vez el paso al Ajax, pero todos merecen ser vistos y evaluados en serio.

Durante el día, Diana y yo recibimos a nuestros huéspedes en Hibiscus Beach House. En otros momentos estoy junto a un campo de fútbol en algún punto de Curazao, buscando lo que quizá sea el próximo gran talento. Para mí las dos cosas se reducen a lo mismo: prestar atención y que el resultado importe.

Preguntas frecuentes sobre el scouting en Curazao

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